sábado, 24 de marzo de 2007

Puntos de vista

Días atrás, dos amigos mantenían una disputa peculiar. Uno de ellos le afeó al otro el mal gusto de beber coca-cola en vez de otra cosa. El segundo, sencillamente y sin ápice de resentimiento por lo que podía haber constituido una ofensa a sus gustos, le respondió que por qué no. Le dijo el primero que frente al vino (era lo que tomaba) la diferencia en todos los aspectos era abismal. El vino era sano, natural y defendía los intereses económicos del país. El otro le dió la razón. Sin embargo, eso no significaba que el refresco fuera malo, insalubre. ¡Hombre -le espetó el primero-, ¿no me irás a comparar algo natural con algo obtenido artificialmente?! El segundo se quedó pensando un instante y le respondió que el hecho de ser artificial no significaba ser perjucdicial: la aspirina es artificial y a tí, le dijo, te quita el dolor de cabeza...

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